Día 2: Tánger-CHAUEN. Noche en Chauen

4 horas de viaje en bus. Se pasa por Tetuán (no muy interesante) y te adentras en las montañas del Rif, que es donde está esta preciosa ciudad azul. Medina llena vida y bastante segura, no muy grande y fácil de recorrer. Recomendación, alojarse en la medina. Si te gusta la montaña tienes la posibilidad de subir a alguna cima.
La gente habla español (algunos incluso te sorprenden con palabras en euskera o en catalán).
En la plaza Outa el Hamman, que está en el centro de la medina, lugareños y turistas se sientan al sol tomando té dulce con menta en cualquiera de los cafés sobre la acera. A nosotros nos gustó especialmente uno que tenía una terraza en la tercera planta donde además de nuestro té marroquí fumamos hachís tranquilamente.
Chauen forma junto con Ketama y Fez lo que se denomina el triangulo del hachís. Es en estas montañas donde crece el kiff, que es la planta de la que se extrae el hachís. Allí también se fuman directamente las hojas y el tallo secos (lo llaman kiffi) en una especie como de pipa. Rasca un poco y yo prefiero el hachís. Si estás interesado en experimentar la recomendación es la de siempre: no te fíes del que te lo vende. Aunque esa sea la cuna del hachís, los camellos también intentarán venderte mierda adulterada. Si puedes probarlo antes de comprarlo, mucho mejor. Pregunta a algún español (que seguro que encuentras, también hay mucho euskaldun) sobre precios y si conoce a alguien de fiar. Hay mucho hippy fumeta por esta zona.
0 comentarios