Me gusta el fútbol

Ayer estuve viendo la final de la Champions League con un amigo en un bar. Tengo que decir que insulté al árbrito y que di instrucciones a los jugadores de cómo debían jugar, aun sabiendo que no me oirían. La verdad es que estuve bastante tenso hasta que el Barça finalmente remontó el partido.Sin embargo, cuando en 1992 el Barcelona ganó su primera Copa de Europa gracias a un gol de Koeman, la cosa fue bastante diferente. Aquella vez no vi el partido. Ni me enteré de la victoria al día siguiente, ni nada. No es que viviera en otro planeta, es que sencillamente el fútbol no me interesaba, no formaba parte de mi mundo. Quizás, porque mi padre nunca me había puesto una pelota en los pies cuando era pequeño, en mi infancia jamás me interesé por ese juego en el que uno tiene que ir corriendo detrás de un balón. En los recreos de la Ikastola, nunca me dio por darle al balón. Siempre encontré un puñado de compañeros con los que compartir otro tipo de aficiones. ¿Qué habrá sido de toda esa gente que no jugaba al fútbol en los recreos del colegio cuando eran pequeños?Todo esto empezó a cambiar cuando decidí integrarme en la sociedad. El Mundial del 94 fue el primer evento futbolístico que seguí con atención. Y cuando comenzó la liga, como necesitaba ser hincha de algún equipo (como todo mortal), me hice del Athletic de Bilbao. En la decisión, las razones políticas tuvieron tanto peso como las sentimentales, y mira que a mi no me gusta mezclar las churras con las merinas.Total que, hoy en día me gusta el fútbol. Tampoco es que ahora sea de los que compra el marca, ni si quiera sigo la liga. Por cierto, ¿qué ha hecho el Athletic? ¿No habrá quedado detrás de La Real? Pero si que me gusta de vez en cuando ver algún partido en la tele, sobretodo en compañía y con cervezas. Y no sólo disfruto de este deporte pasivamente, también me gusta practicarlo. Lo que pasa es que aquí tengo que aclarar que, como mi incorporación al mundo del fútbol fue tardía, mi técnica no es del todo buena: uno de cada cinco pases que doy llega a algún jugador de mi equipo, solo el 20% de los disparos a puerta va entre los tres palos, de los cuales apenas un 0,74% son gol. Por eso siempre prefiero jugar con discapacitados como yo. Porque hay que ver cómo de serios se ponen algunos cuando echan una pachanga: que si “presiona arriba”, “sube por la banda”, “hazme la diagonal” (y la bisectriz también, no te jode el Zidane este), “que cada uno coja a uno” (pues mira, voy a ser generoso y te dejo que cojas el mío también)…
1 comentario
ContradictioN -
He de decir que a mi el futbol tampoco me motiva demasiado, pero me declaro madridista. Aun asi,sí me gusta ver este tipo de partidos, y el otro dia lo seguí en casa con 4 compañerAS, y la mayor parte del partido quería que ganase el Barça...jeje
Me hago una idea de lo que comentas de las pachangas, si se tomasen todo tan en serio...